Poemas En Español
“Una Flor Para Mi Amor”
“Una Flor Para Mi Amor”
Hace cincuenta inviernos, en un día como este, fresco y claro, un 14 de Febrero, de mi querida esposa, yo me enamore.
Con su silencio, humildad y su hermosa personalidad, ella capto mi atención. Con su sonrisa y su mirada hechizante, hipnotizo mi corazón.
Del cupido, ayuda no ocupe. Mi amor por ella, sin dulces y regalos, antes, durante y después de nuestra humilde boda, yo siempre le demostré. Su anillo de bodas fue simple. Como su diamante, ella acepto mi labor.
Aunque nuestros inviernos fueron fríos, nuestro hogar, con su presencia y forma de amar, ella siempre llenaba de calor. Nunca espere un 14 de Febrero para decirle, “Te Quiero”.
Laborando en el campo, diario miraba su rostro en una flor. La cual, para llevarla a mi amada, cariñosamente cortaba. Con ese gesto, diariamente me amor por ella yo declaraba.
Hoy, no en el campo sino en mi jardín, en las flores aun veo su rostro. Cuando mi cansado cuerpo me lo permite, con cariño, una de ellas corto. Como si aún estuviera a mi lado, le obsequio la flor y nuevamente le declaro mi amor. Esto es lo que me mantiene vivo y me ayuda a no pensar que vivo solo en mi cuarto.
“Te Soñe”
“Te Soñe”
Anoche, como cualquier otra, me dormí pensando en ti. Inesperadamente, te soñé. De los cambios en tu vida me contaste. Sin pedirlas, las razones por no hablarme, me explicaste. De tu nuevo nido, con emoción y un poco de confusión, me platicaste. Sin darte cuenta, con tus palabras, tu tristeza disfrazaste.
Te conozco, por lo cual me doy cuenta cuando tu tristeza intentas ocultar. Te escuche. Tus palabras y frases, en mi sueño disfrute. “¿Por qué no me buscaste?”, fue lo primero que me preguntaste.
Inexplicablemente, aunque quise, tu pregunta no pude contestar. Aunque fue en un sueño, la alegría y emoción por tenerte a mi lado, me robo las palabras y por eso no pude hablar.
Confundida por mi silencio, me confesaste que el nuevo ocupante en tu nido, cuando lloras por mi ausencia, con sus besos, tus lagrimas intenta borrar. Como yo, nadie te conoce. De él, con sonrisas y palabras, con éxito, tu tristeza ocultaste. Nuevamente lo engañaste.
Te soñé. Te escuche. Te abrace. Te solté. Llorando, desperté. Ahora, minuto a minuto, como un rayo fuerte y poderoso, tu pregunta, “¿Por qué no me buscaste?” retumba en mi mente.
Te soñé.
“¿Que Paso?”
“Que Paso?”
De niño, sueños nunca te faltaron. Con tus héroes, muchas veces soñaste. Al ver todo lo que lograban, por sus logros, siempre los admiraste.
En tu mente, tu propio héroe inventaste. El cual al crecer, tú querías ser. Mientras crecías, tus sueños y detalles de tu héroe, con la gente compartías.
Qué pasó?
Tristemente, en tu vida, estuviste rodeado de mucha gente que no supo alimentar tu mente.
Qué pasó?
Oportunidades de expandir tu mente, lograr tus sueños y convertirte en tu héroe, se presentaban de repente. Ahora, en tu tercera edad, te das cuenta que te faltó valor para alejarte de esa gente
La vida paso.
“Niñera”
“Niñera“
De niño, aparentemente fui afortunado. La gente piensa que viví mi vida sin preocupación alguna. Hoy me doy cuenta que fue algo innecesario, pues mis padres gastaron mucho dinero para decorar con oro, mi pequeña cuna.
Sin culpa alguna, en mi infancia, disfrute de mi hermosa y brillante cuna. Durante mi desarrollo y crecimiento, nunca me falta ropa, dinero ni alimento.
De abrazos y de la atención de mis padres, diariamente vivía deseoso. El tiempo paso y paso y mi deseo no se cumplió. Inconscientemente, para llorar, en las calles busque refugio mientras que en personas extrañas, buscaba un gesto afectuoso.
Enfocados en prosperar y en como a sus colegas y amistades impresionar, lo único que mis padres lograron fue perfeccionar la manera de cómo a sus hijos ignorar.
Efectivamente, yo fui un niño afortunado. Mi hermano aún vive en las calles y sigue en busca de su sueño dorado. Yo no encuentre refugio en las calles ni en una obscura esquina. Se me cumplió mi deseo pero no con mis padres ni con una persona cualquiera. Dios me alejo de las calles, ilumino mi camino y me dirigió a la cocina y a los cansados, pero cariñosos brazos de mi niñera.
“Por Una Sonrisa”
“Por Una Sonrisa”
En aquella noche de Diciembre, clara y fresca, mientras te abrazaba, un galán, alto y bien parecido, hacia ti, dirigió una sonrisa. Minutos después, de mi lado, partiste con un poco de prisa.
Confundido por tus acciones, me puse a cuestionar mi vida y todas mis pasadas relaciones. ¿Por qué, si de mi doy todo, sin pensarlo dos veces, mi pareja, de mi lado se aleja?
Por una sonrisa, mi vida dirigí a la droga y a el alcohol. Por muchos años, la viví a ciegas y con mucha prisa. Ayuda me sobro. Ganas de vivir me faltaron. Las calles fueron mi casa y sus banquetas mi colchón. Cuando en ellas logre dormir, muchas veces me soñé, enterrado en el panteón.
Del día de tu partida, hoy se cumplen quince años. Es una ironía de que en este mismo día, se cumplan cinco años del momento que volví a sonreír porque nuevamente encontré la alegría.
Como si hubiese sido ayer, recuerdo bien aquella mañana fría y lluviosa de Diciembre. Recostado en mi frio y duro colchón, con gusto recibía la lluvia en mi rostro. Inexplicablemente, en el nublado cielo mire una sonrisa. Sin saber el porqué, me puse a rezar un Padre Nuestro.
Minutos después, sentí un alivio increíble. Mi deseo de ingerir drogas y alcohol ya no estaba presente. Con mucho entusiasmo y energía, le conté esto a la gente. Me juzgaron de loco y aseguraban que esto era imposible.
Tuve dudas y en ocasiones pensé que la gente tenía razón. Rápidamente, las dudas aclaré porque estaba conectado con algo puro en mi ser. Las palabras que con entusiasmo y energía a la gente exprese, no salieron de mi boca sino de lo más profundo de mi corazón.
En mi mente, grabada tengo aquella sonrisa. Desde entonces, sin falta, cada Domingo voy a misa. Por algo pasan las cosas. Es bueno tomar el tiempo para disfrutar el aroma de un ramo de rosas. Hoy, día tras día, aprecio las cosas simples que para mí, siempre son las más hermosas. Mi vida cambio, por una sonrisa.
“Me Gusto”
“Me Gustó”
En la última noche de octubre, clara y fresca, con precaución, compartí un momento agradable contigo. Mi cuerpo sentía frío. Ausente de mi abrigo, para brindarme calor, me regalaste un abrazo, y me gustó.
Sentir el calor de tu cuerpo me asusto. Pensando en tus caricias y sabrosos besos, te confieso, que me gusto. En tu presencia, yo me siento a gusto. En tu ausencia, extraño tus besos y la tranquilidad que tus palabras me hacen sentir. Deseando el momento en que nuevamente estemos juntos, pienso en lo que muchos afirman cuando dicen que el amor hace sufrir.
El no tratarte antes, en el momento, me brindó tranquilidad. Entre más tiempo pasa y disfrutando de tu amistad, me estoy dando cuenta de tu persona y tu gran sinceridad. Mi impenetrable barrera, de vez en cuando, su guardia debe bajar para poder enfrentar la vida y toda su realidad.
En solo pensar en rehacer mi vida, me asusto. El miedo de equivocarme, como la inmensa luna, es real y en mi ser existe. Lo que a tu lado sentí en aquella noche de octubre es indescriptible. Había precaución. Sentí miedo pero no me asusto. Al contrario, nuevamente te confieso, que me gustó.
“Sin Pedir”
“Sin Pedir”
Los que en verdad necesitan, no piden. Si es necesario, pasan hambre pero no se atreven a pedir.
Hoy por la tarde, mientras disfrutaba de mi almuerzo, un ser humano me pidió dinero. Minutos después, en mi mesa, sin invitación, se sentó un desconocido compañero. Me ofreció sus consejos y me dio muchas razones el por qué a ese ser humano jamás le debo de dar dinero. “Es un drogadicto, huevón y ratero. En su vida nunca ha trabajado y no sabe lo que es ganarse el dinero.”
“Te Cortaste”
“Te Cortaste”
Nunca quise lastimarte. En las filosas orillas de mi alma, por acariciarme, tú te cortaste. Preparado para nuevamente amar, pero protegido por mi alma, mi corazón siente miedo de volverse a enamorar.
Como un herrero afilando su cuchillo, el fracaso y sufrimiento afilan las orillas de mi alma, mi fiel escudo protector. El, mejor que nadie, sabe que las heridas de amor no las cura un doctor.
Mis caricias, tu nunca rechazaste. Al contrario, penetrar mi escudo protector, tu siempre intentaste. Sin pedir nada a cambio, me regalaste de tu tiempo y me brindaste tu amor. Sabias el riesgo de acariciarme. Lo hiciste y nuevamente te cortaste.
Perdóname. Nunca quise lastimarte.
“Por Ayudar”
“Por Ayudar”
Por ayudar, extendí una mano y abrí mis puertas a una mujer en su momento mas sufrido. Con su experiencia de la vida, en corto tiempo, destrozo mi hogar y sin hacer mucho ruido. Tres meses después, en busca de su nueva aventura, se marcho con mi marido.
Sin conocer de su pasado y sin pensarlo, le brinde mi confianza y le ofrecí mi amistad. Que de ella me cuidara, hay quienes me aconsejaban. “No es lo que aparenta”, es lo que muchos me contaban. Quizás en esos momentos yo ciega me encontraba. Pues en ella, solo miraba un mujer responsable, pues en mi oficio, ella me ayudaba.
Cuando la herida esta tierna, no es fácil confiar nuevamente en la gente. Me di cuenta que mi corazón es muy grande y su ternura muy brillante. Intente aislarlo en los rincones mas obscuros pero su luz penetraba hasta los mas fuertes muros.
Por ayudar. Aunque no siempre, tristemente, existen ocasiones donde nos toca llorar. Me hirieron. Sufrí. Llore. Aprendí. Sane. Y quizás lo mas importante, sin esfuerzo alguno, gane!
