“Empresario”
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“Empresario”
Para alcanzar el éxito, la mente de un empresario trabaja a diario. Su hambre de aprender no se satisface con ningún alimento. No le teme al fracaso, pues él sabe que siempre se aprende algo en el intento.
Para alcanzar el éxito, la mente de un empresario trabaja a diario. Su hambre de aprender no se satisface con ningún alimento. No le teme al fracaso, pues él sabe que siempre se aprende algo en el intento.
Mi hijo se encuentra perdido, pero yo se donde esta. Por mas que lo intento, aceptar esta verdad, me duele y me cuesta. En su niñez le fallé, pues en él, nunca inculque nuestra fe. Como él lo esta hoy, en sus primeros años de vida, yo lo estaba. Nunca me enfoque en mi fe, porque siempre trabajaba.
Para mi, hoy las cosas han cambiado. Me encuentro feliz y contento porque el camino de Dios, finalmente he encontrado. Por caminar de la mano de Dios, por muchos seres queridos, y muchos mas desconocidos, soy muy criticado. Eso no me importa, pues en recuperar a mi hijo, yo estoy enfocado.
Con el tiempo, los caminos de la vida, muchas cosas me han enseñado. Me tardé, pero finalmente entiendo que nunca debo perder la esperanza, y siempre debo estar firme en mi fe. Mi hijo se encuentra perdido, y donde él hoy se encuentra, solo yo se.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, hoy mi hijo se encuentra perdido. Yo soy el culpable de que en su fe, desde niño ha vivido confundido. En mas de una ocasión, he recibido noticias de que para obtener droga, él su cuerpo ha vendido.
De su salvación, hoy mas que nunca, yo estoy convencido. En mi nuevo camino, la esperanza recuperé, acepte mi culpa, y nuevamente descubrí mi fe. Si, mi hijo se encuentra perdido, y donde él hoy se encuentra, solo yo se.
El tiempo de la reunion ha llegado, pues Dios me ha iluminado. En mis oraciones, Dios me recuerda que por predicar su palabra, siempre seré criticado. Aún así, el camino directo a mi hijo, con claridad, hoy Dios me ha revelado.
Si, mi hijo se encuentra perdido, pero Dios escuchó mis oraciones, y me dijo que tome el camino. Me avisó que mi hijo ha sanado, y que mientras él me espera, todas las noches dice, “por mi, mi madre finalmente vino.”
Hoy en tu cumpleaños, de buenos deseos y felicitaciones, de tu familia, amistades y amigos, te llegará una tormenta. Yo, alejado de ti, con una simple llamada, intentaré ser el rayo que a tu tormenta penetra.
Tendrás buenos deseos de amistades virtuales. Te enviarán flores, abrazos y corazones digitales. Muchos vendrán de personas que no conoces. Algunas, si las conocieras, como el agua se separa del aceite, rápidamente, de su lado partieras.
Por tu ser, la tormenta será bienvenida. Pues de estos halagos, y buenos deseos, hay una escasez grande en tu vida. Amistades y conocidos pueden ser numerosos. Familia y verdaderos amigos no abundan. Aún menos, son las personas con quien establecer una relación verdadera y profunda.
Hoy en tu cumpleaños, deja el paraguas en casa, y disfruta de esta anual tormenta. Si me toca suerte, escucharas mi llamada, contestaras tu teléfono, y así convirtiéndola en el rayo que a tu tormenta penetra.
Sin merecerlo, en la espalda, tres puñaladas me diste. La primera penetro mi corazón. La segunda daño mi mente. La tercera, de mi alma, mi amor por ti arranco, dejándome decepcionado y triste.
Con mis acciones, puedo disfrazar lo que siento. Con mis palabras, puedo engañar a la gente, mientras que en su cara, les miento. A mi corazón, aunque él quiera, nunca le miento.
La gratitud es la llave maestra para muchas cosas. Combinada con la fe, nos ayuda a entender y aceptar lo que no se ve. Me atrevo a decir que de la llave maestra, la multitud ignora el poder. Por esa razón, si tienes la llave maestra, es necesario que la expreses y la compartas, hasta que tu hermano logre apreciar su poder.
No te des por vencido. Recuerda que tu hermano, no sabe que se encuentra perdido. Por su actitud, y por caminar la vida a ciegas, las puertas de la prosperidad, él siempre encuentra cerradas. Para el que tiene la llave maestra, hasta las paredes de acero, se convierten en entradas sagradas.
Si, la gratitud es la llave maestra, y es muy poderosa. Si la practicas, convertirá el caos en tu vida, en una melodía hermosa. La llave maestra esta al alcance de todos, pero pocos la buscan. Cuando en ocasiones algunos la encuentran y la practican, los que la reciben, se asustan.
No te enfoques en lo negativo. Cuando sientas ese impulso, identifícalo, da gracias por esa habilidad, y búscale el lado positivo. Recuerda que la gratitud es la llave maestra. Si aun no la tienes, búscala, y prepárate para convertir el caos en tu vida, en una gran fiesta.
Todos participamos en ella. “Deja la droga,” te dice tu angelito. “No le hagas caso a ese cabrón,” te dice tu diablito. Él pone la aguja, y el angelito la quita de tu pierna. La guerra es interna. Tu tienes al arma para ganarla. En ti, ni uno de ellos gobierna.
Es pequeña pero su poder es inmenso. No le gusta que la observes, pues te quiere controlar como si fueras inútil y menso.
A solo tres libras de peso, su físico es pequeño. Su potencia excede el de cualquier computadora. Así como te puede brindar amor, alegría, creatividad, y paz interna, entre muchas cosas más, también puede ser una maquina poderosa y destructora.
Pon atención a los momentos claves. Si, esos momentos cuando tu actitud o estado emocional cambie. Si procedes con tus planeadas acciones, en corazones inocentes, es posible que con tus palabras causes profundas lesiones. Sí, es pequeña y poderosa. Si no la controlas, es capaz de hacerte que hagas cualquier cosa.
El drama no es necesario en tu vida, y mucho menos en tu relación. Pon atención. No la busques, y no inventes esa traición. Utiliza tu sabiduría. Te reto a que tomes una pausa, y la observes algún día.
Si lo haces, te darás cuenta que aunque ella sea poderosa, tu controlas su poder, y nunca más de sus mentiras y estupideces te podrá convencer.
Hoy, nuevamente me recosté sobre la tierra. Me cobije con hojas secas, y mi almohada fue una piedra.
Si, hoy me recosté aquí, y en voz baja, dije, “pensando otra vez.” Saben, les cuento esto en mis escritos, con la esperanza de que recuerden cuando el cerro y la tierra, los llamaban a gritos.
Yo recuerdo esos momentos muy bien. Mientras me recostaba, mi mente pensaba. No en lo usual, pues a mi cuerpo, la tierra abrazaba. Para comunicarse, el lenguaje de la tierra es diferente. No se habla. No se escucha. Solo se siente.
Con el viento, se van los insultos que recibiste de tu hermano, porqué no le gusto tu comportamiento. Si, esas palabras se van con el viento. Por qué insistes en complacer a todos, y en mantener a tu hermano contento?
¿Aun no te das cuenta que eres tu quien le da vida a esos insultos? Sufres por que quieres, pues las guerras que tu creas, no son de adultos. No busques ni participes en discusiones infantiles. Hacerlo, seria perder el tiempo en cosas inútiles.
¿Por qué le das vida a esas palabras que dañan tu pecho? ¿Que nadie comprende el daño que te han hecho? De eso, quizás tengas razón. Aún así, tu tienes el poder de perdonar, y cultivar amor en tu corazón.
Si, los insultos solo son palabras que se van con el viento. Si tu lo decides, solo existirán por ese breve momento. Si decides lo contrario, siempre vivirás una vida de tormento.
La próxima vez que recibas un insulto, recuerda que tienes el poder de perdonar. Respira, y analiza ese momento. No le des importancia a esas palabras, que al instante, se van con el viento.